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Mostrando las entradas con la etiqueta Soledad

CARTA A QUIEN CORRESPONDA

  “A quien corresponda: Así como apareciste, desapareciste… Fue real, yo te vi, de eso no tengo dudas, de que te besé, nos besamos e hicimos el amor. Todo lo demás que pasó después no sé si fue un sueño o una realidad. Como un mago me mostraste que la magia está intacta… Después de mucho tiempo pude volver a ver los diferentes colores del cielo, abrazar a los árboles, encontrar el amor en la naturaleza, en una mariposa o en una vaquita de San Antonio. Gracias por haberme dejado soñar o ser parte de tu sueño de querer vivir, de querer encontrar un poco de luz en tanta oscuridad… Ahora ya no hay más remedio, volviste a la oscuridad, a esa calavera, a las flores para la tumba, a los soles apagados, a la intemperie, al frío de la muerte, a la humedad de ese ataúd… Y yo ahí no tengo cabida, porque soy luz, soy literatura”.                            ...

DOCE

  Y si hoy te vuelvo a ver sumará doce, podré mirarte a los ojos y a través de ellos encontrar la ventana; vi agua, atardeceres, el muelle, puentes, soles en el pasto, flores de todos colores, mariposas blancas, naranjas; árboles, caminos, un hada y un mago; estrellas y todas las fases de la luna. Doce mágicas cosas que pude ver, doce meses por delante, doce las uvas de cada deseo, doce el número que nos vio nacer y doce el número que podría encontrarnos en este día que suma doce.                                                                                      ...

FRÁGIL

Frágil idea la de quererte, amarte, dar mi vida por los dos. Frágil el sueño del anillo, las palabras de amor. Frágil tu abrazo, ese beso, tu convicción, tu lucha, tu quedarte. Frágil mi sueño de estar para siempre juntos. Frágil tu amor, más frágil mi amor; frágiles los dos que en vez de tomarnos de la mano ese día, salimos corriendo. Frágil tu mirada al no volver para mirarme. Frágil nuestro amor juntos y más frágil esta soledad.                                                                                        Star

SOLITARIA

Solitaria la tarde con la casa vacía. Solitaria la noche con una mesa sin mantel, platos ni copas. Solitario el momento en el que creí en el amor. Solitaria la frágil idea de creer que era amor. Solitaria la suerte, la vida, la espera, la quietud.   Y en el ayer quedaron los mun-dos distintos, los reflejos platea-dos, el tiempo detenido, mi cuerpo vibrando en el asfalto, en cada rincón de tu piel, en lo más profundo del agua en la que nos convertimos en literatura.                                                                                     Star