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CARTA A QUIEN CORRESPONDA

  “A quien corresponda: Así como apareciste, desapareciste… Fue real, yo te vi, de eso no tengo dudas, de que te besé, nos besamos e hicimos el amor. Todo lo demás que pasó después no sé si fue un sueño o una realidad. Como un mago me mostraste que la magia está intacta… Después de mucho tiempo pude volver a ver los diferentes colores del cielo, abrazar a los árboles, encontrar el amor en la naturaleza, en una mariposa o en una vaquita de San Antonio. Gracias por haberme dejado soñar o ser parte de tu sueño de querer vivir, de querer encontrar un poco de luz en tanta oscuridad… Ahora ya no hay más remedio, volviste a la oscuridad, a esa calavera, a las flores para la tumba, a los soles apagados, a la intemperie, al frío de la muerte, a la humedad de ese ataúd… Y yo ahí no tengo cabida, porque soy luz, soy literatura”.                            ...

OSCURIDAD

Se apagó el sol, se escondieron las estrellas, se aquietó el agua, se secaron las flores, se durmió el hada, se escondió el mago. Las mariposas dejaron de volar, los panaderos de recorrer largas distancias; las nubes se quedaron sin forma, los cielos se volvieron de color gris. Las notas musicales dejaron de sonar, el viento trajo el silencio, el puente se cerró, las palabras se desvanecieron, la espero quedó vacía; los caminos se dividieron en miles. Se apagaron las luces, se quemaron las cartas, se borró el papel con los relatos; las lágrimas tibias corrieron la tinta; mi cuerpo perdió el calor, mi corazón quedó sin ilusión. Mi alma que fue la que más te sintió, siempre te querrá; mis ojos que te vieron una sola vez, te recordarán, y cuando se encienda el sol, aparezcan las estrellas, vuelva a agitarse el agua, revivan las flores, se despierte el hada y salga del escondite el mago, allí estaré, en forma de estrella, de mariposa o de lo que sea… para seguir siendo literatura…   ...

DOCE

  Y si hoy te vuelvo a ver sumará doce, podré mirarte a los ojos y a través de ellos encontrar la ventana; vi agua, atardeceres, el muelle, puentes, soles en el pasto, flores de todos colores, mariposas blancas, naranjas; árboles, caminos, un hada y un mago; estrellas y todas las fases de la luna. Doce mágicas cosas que pude ver, doce meses por delante, doce las uvas de cada deseo, doce el número que nos vio nacer y doce el número que podría encontrarnos en este día que suma doce.                                                                                      ...

FRÁGIL

Frágil idea la de quererte, amarte, dar mi vida por los dos. Frágil el sueño del anillo, las palabras de amor. Frágil tu abrazo, ese beso, tu convicción, tu lucha, tu quedarte. Frágil mi sueño de estar para siempre juntos. Frágil tu amor, más frágil mi amor; frágiles los dos que en vez de tomarnos de la mano ese día, salimos corriendo. Frágil tu mirada al no volver para mirarme. Frágil nuestro amor juntos y más frágil esta soledad.                                                                                        Star

SOLITARIA

Solitaria la tarde con la casa vacía. Solitaria la noche con una mesa sin mantel, platos ni copas. Solitario el momento en el que creí en el amor. Solitaria la frágil idea de creer que era amor. Solitaria la suerte, la vida, la espera, la quietud.   Y en el ayer quedaron los mun-dos distintos, los reflejos platea-dos, el tiempo detenido, mi cuerpo vibrando en el asfalto, en cada rincón de tu piel, en lo más profundo del agua en la que nos convertimos en literatura.                                                                                     Star

NAVIDAD OTRA VEZ

Navidad otra vez y no estás, ni vos ni aquel ni aquel otro ni mi abuela. A todos es como si se los hubiera llevado el viento, fueron desapareciendo así, sin más, todos sin despedirse, sin poder decir nada ni una sola palabra… Un nudo me aprieta la garganta, es como si estuviera acostada boca arriba con un ladrillo sobre el pecho. Frío y pesado, áspero al tacto, me molesta, es como si no pudiera quitármelo con las manos, no las puedo mover, parecen atadas a un lugar invisible. Un frío recorre mis brazos, quisiera volver a tenerte a mi lado, acariciarte, saber que estás, más no encuentro nada, solo un recuerdo que no se borra. En el silencio de esta tarde de Navidad grito tu nombre sin decirlo, quizá aparezca alguna señal, recuerdo que te fuiste, se fueron todos, sola quedé aprendiendo a hacerme amiga de la soledad…                                                ...

POR FIN ME DEJAN

Todas estas lágrimas oprimidas, empujándose para salir, desesperadas, caóticas, sin rumbo. Me aplastan, aplanan, corroen, destruyen, ensordecen… Me dejan sin voz y sin vos. Escribo, pinto, leo, camino, corro… más nada parece tranquilizarlas. Se arremolinan como las hojas cuando el viento las apila, se empujan entre ellas, las siento en el pecho, golpean como preguntándome si sigo allí… Acá estoy y no sé qué hacer, mi voz no sale, se entrecorta, es como una voz a punto de morir, de desaparecer… Las lágrimas me siguen golpeando el pecho. Ahora lo hacen con más fuerza, pareciera que quieren salir. Cierro los ojos, recuerdo cuando nos conocimos, cuántas calles caminamos, cuántos besos y abrazos… y yo creyendo que me amabas. Suben por mi pecho, algunas están llegando a mi garganta, me ahorcan, me ahogan, hasta que empiezan a salir de mis ojos, como una cascada de agua. Se hacen charcos en los surcos de mis ojos, me limpian las mejillas, calman mi sed, se desalojan de mi pecho, h...

ESTRELLAS

Luces color ocre y blanco se reflejan en el agua del dique. Parecen columnas que tiemblan en el agua, caminos que se cruzan, líneas que se mueven para todos lados. Parecen estrellas que brillan en la superficie del agua, en el cielo y en el aire, que aparecen y desaparecen con su luz… en líneas rectas, verticales o diagonales. Y allí están, detrás tuyo, en un arco dorado hecho de estrellas que iluminan tu noche, mi noche, nuestra noche. Al ritmo de su propia melodía se encienden y apagan, algunas con más intensidad que otras. Calmas, serenas; intermitentes, huidizas, en complicidad con las estrellas que brillan en el agua. De pronto, las del arco comienzan a cambiar de color, ahora también hay azules, amarillas, rojas, violetas, naranjas… Me acerco hasta vos, quiero que el arco nos ilumine los sueños. Una estrella naranja se enciende con más intensidad por sobre las demás cuando me aferrás por la cintura y nos ponemos frente a frente… Parece titilar, ¿se irá a apagar, a prender...

DICIEMBRE

Te detuviste a mirar ese atardecer rosado. O solo bajaste del auto por un rato, tal vez querías disfrutar de la quietud del campo de esa tarde de diciembre, con las montañas de fondo… Tal vez querías saber qué te estaba pasando, qué le ibas a decir cuando la vieras… Sabías que ella iba a estar esperando, habías prometido que estarías en el muelle cuando saliera la primera estrella… Números que se suceden, unos tras otros, arremolinados en el viento cálido que trae el verano. Números que no saben lo que podrá pasar, inocentes de los días que están por venir. Números que sí saben lo que va a pasar, culpables de algunos recuerdos de ese calendario. Números que al sumarlos dan otros números, cada cual con un significado, una forma, un color. Números mezclados con letras que se si pudieran moldear algunos, también parecerían números… Números que nos marcaron, que nos dan cita, que nos llegan por sorpresa, que traen algún mensaje, que nos dicen todo o no nos dicen nada. En línea ...

Te vi

En esa terraza te vi esa noche de diciembre, la luna estaba redonda, esa redondez se reflejaba en tus pupilas y hacía que tus ojos brillaran. No sé si éramos miles o cinco, si te diste cuenta de que te miré o si  es que el viento era tan fuerte como para que me cambiaras el lugar. Sólo sé que te vi cuando entraste y que tuve ganas de hablarte. Sólo me importa recordar que estabas puesto en el mismo espacio de tiempo y lugar que el mío… Si fue obra de la casualidad, de la estrategia o de la causalidad no lo sé, porque de alguna manera creo que esa noche nos lo tenía todo preparado para que nos cruzáramos, para que se cruzaran nuestras miradas. Aquella noche las palabras flotaban en el aire como sostenidas por luciérnagas y giraban alrededor nuestro, desenfrenadas y calmas a la vez, iban y venían con distintos matices; se movían con el viento, algunas volaban y se iban lejos, otras seguían cerca de nosotros. Cuando llegó el amanecer, las luciérnagas se apagaron y las palabras ...

Eternos

El río nos atrae hacia él, tu olor a viento, a sol, a chocolate. Seré cursi pero desde hace unas semanas me enamoré de vos, sí, de vos, vos, vos.  Quiero llorar, quiero reír, quiero correr hacia donde estés para seguir besándonos; no quiero hablar, quiero besos que comuniquen esto que sentimos. Quiero seguir gritándole a los cuatro vientos tu nombre, ¿que los árboles pueden escuchar?  Que escuchen hablar de amor, que escuchen que te llamo en luna llena que es nuestra luna desde hace años, que escuchen que lloro tu nombre cuando te extraño.  No puedo dejar de pensarte, no quiero dejar de hacerlo, me hace tan bien aferrarme a lo que siento... Aunque no te tenga esta noche ni mañana ni pasado ni pasado mañana ni nunca... El tiempo no pasará para nosotros, seremos eternos...

Decime

Extraño cada milímetro de tu piel, el sabor a café de tus besos, tus abrazos de oso.  Cuánto tiempo pasó sin besarnos, cuántas horas perdimos; una tarde no puede alcanzar para recuperarlas. Decime que me amás, que no podés dejar de pensar en mí, que las canciones te hacen recordarme, también los atardeceres. Decime "estemos juntos otra vez, te voy a llevar a cenar o de viaje, te amo solo a vos...". "Nada es tan nuestro como lo que dejamos en libertad para que se vaya y no se va". Zab. G. Andrade.

Oleaje

  Y ahí estás, parado, estable, con los pies firmes en la arena mirando hacia el mar... Un mar calmo, con olas suaves que se empiezan a agitar, a mover, nada las detiene, se elevan, son fuertes, salvajes, duras, rompen con lo que haya en su camino y van como en un destino trazado a acariciar la orilla, ¿será que necesitan estar más cerca de la arena? O tal vez solo quieran mostrar que no son solo fuertes y bravas, que también pueden ser blandas, cálidas cuando llegan a la orilla... Para luego volver hacia atrás, para ir y venir dejando una espuma blanca, una clara señal de que allí estuvieron. "Las olas son como cada uno de nosotros,  nos mostramos de una manera y también de otra, tenemos un lado fuerte y un lado blando, oscuro y luminoso, furioso y calmo. Estamos continuamente en un ir y venir, en un estar siendo y en un yendo. Y en ese fluir que tenemos vamos dejando nuestra impronta, nuestra esencia, nuestra señal, nuestra huella en los corazones de quienes saben escucharlo...

Pensando

He estado pensando cómo decirte que tengo ganas de verte, de compartir el estar siendo de nosotros en una caminata o en una charla.  He estado pensando qué palabras usar, más no las encuentro, más me perturba no encontrarlas y no comunicártelo. Por esto es que he decidido escribirte una frase: "Tal vez antes de que nos encontráramos ya había caminado por donde habías pasado, ya había ido por las mismas calles, ya había visto el lago, escuchado a los pájaros; ya había ido al mismo café o había tomado mate en la misma plaza... pero lo había hecho sola, sin que estuviéramos los dos, y el haber compartido juntos, momentos breves, fugaces hace que ahora estén en mí, empezando a latir, volviendo a renacer".

Noche cerrada

Cuando llegó la noche supe que no quería estar en esa cabaña. Durante el día había tenido señales, el ser de colores que merodeaba por fuera, el espejo que había visto en la pared del cuarto, pero que no estaba, y por el que podía ver ese ser de colores a través de la ventana, el rechazo que sentía al no querer dormir en esa habitación. El viento parecía que iba a descolocar el techo de la cabaña, temblaban los postigos, entraba un tenue viento por algún rincón de la ventana que hacía mover las cortinas del comedor. Prendí la televisión, era mi única compañía. No le podía dar la espalda a la puerta, sentía una presencia al lado de la chimenea. Me recosté en una cama que había frente a la televisión y más cerca de la puerta de entrada. De pronto, escuché un ruido al lado de la chimenea, era como si alguien estuviera moviendo los pies y haciendo ese sonido de tac, tac, con un pie y con otro. Prendí la linterna del celular, no había nada, solo una mancha más clara en el piso. Al rat...

La despedida

Camino hacia la puerta de tu taller. No hay nadie en esta parte del edificio. Solo hay mucho viento. Me parece oír tu voz, me apuro en llegar. La puerta está cerrada. Es una tarde de invierno; pareciera como si este edificio estuviera vacío, vacío de los que habitan, del personal de seguridad, vacío por todos lados.  Tengo demasiado frío. Si estuvieras acá, podríamos estar tomando un café batido, de esos que me hacías. Me quedo parada frente a la puerta, mirándola. Recuerdo aquel mediodía en el que bajé a pedirte ayuda para arreglar el cajón. Aún me parece estar escuchando la canción “Killing me softly”, es como si la melodía saliera por debajo de esta puerta cerrada. Nunca te lo dije: me hubiera encantado que la bailáramos juntos.  Cierro los ojos y empiezo a moverme al sonido de esa canción. Tendríamos que haberla cantado juntos, también. Sonrío imaginando cómo te reirías si te dijera esto, lo de cantar juntos. Me pongo a cantar, no voy a hacer que vuelvas, pero vo...

Verte

Vengo hacia estas tierras y aquí es donde te siento y te pienso… Recuerdo aquella última vez, una tarde de lluvia. Antes de que comenzara a llover me escribiste para vernos, no lo dudé, tenía tantas o más ganas de vos o que vos. Tu nariz, tus labios, tus ojos negros…  Nos vimos y caímos en el abismo de besos y sexo apasionado. Nos encendimos en el piso, en la silla, en el aire, detrás de la cama elevada, debajo de un ventilador. Nos apagamos mirándonos a los ojos mientras me contabas de qué trata “El hermano eterno”, de Zweig.  Me hubiera quedado toda la tarde escuchando historias de tu tierra o te hubiera dicho que nos fuéramos a la orilla del río a escuchar cómo corre el agua, pero llovía, podríamos haber ido igual al río, también podríamos habernos quedado hablando toda la tarde de tus tierras o haciendo el amor en las otras partes de la habitación que nos faltaban.