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DEL MUNDO

De mis entrañas saliste y ahora del mundo sos. ¿Cuándo creciste tan rápido? Pareciera como que el tiempo se aceleró y en vez de tener seis años hubieras cumplido ocho. Tu cuerpo es grande, pesado, medís 1.25 cm, pesás 33 kg. Y tu voz es la de un niñito de cinco. Sos indefenso frente a este mundo tan cruel, inocente en los sueños, frágil en los sentimientos, vulnerable con tus emociones; creador de tus propias historias, protagonista de tu vida. A veces no sé ser tu mamá, no tengo idea de cómo hacer ciertas cosas; en vez te acaricio, te abrazo y te lleno de besos hasta que me decís “basta, mamá”. Creo que tu papá, a veces, tampoco sabe cómo hacer y te llena de cosquillas e inventa historias del chinito. “Hijo, sos del mundo, pero más sos de vos mismo; tenés un corazón que sabe elegir a quién amar, una mirada que refleja tu alma dorada y unas manos que pueden construir robots, rompecabezas; escribir historias y crear maravillosos dibujos. Te amo, hijo, y eso nunca nadie ni nada lo va a c...

DOCE

  Y si hoy te vuelvo a ver sumará doce, podré mirarte a los ojos y a través de ellos encontrar la ventana; vi agua, atardeceres, el muelle, puentes, soles en el pasto, flores de todos colores, mariposas blancas, naranjas; árboles, caminos, un hada y un mago; estrellas y todas las fases de la luna. Doce mágicas cosas que pude ver, doce meses por delante, doce las uvas de cada deseo, doce el número que nos vio nacer y doce el número que podría encontrarnos en este día que suma doce.                                                                                      ...

FRÁGIL

Frágil idea la de quererte, amarte, dar mi vida por los dos. Frágil el sueño del anillo, las palabras de amor. Frágil tu abrazo, ese beso, tu convicción, tu lucha, tu quedarte. Frágil mi sueño de estar para siempre juntos. Frágil tu amor, más frágil mi amor; frágiles los dos que en vez de tomarnos de la mano ese día, salimos corriendo. Frágil tu mirada al no volver para mirarme. Frágil nuestro amor juntos y más frágil esta soledad.                                                                                        Star

SOLITARIA

Solitaria la tarde con la casa vacía. Solitaria la noche con una mesa sin mantel, platos ni copas. Solitario el momento en el que creí en el amor. Solitaria la frágil idea de creer que era amor. Solitaria la suerte, la vida, la espera, la quietud.   Y en el ayer quedaron los mun-dos distintos, los reflejos platea-dos, el tiempo detenido, mi cuerpo vibrando en el asfalto, en cada rincón de tu piel, en lo más profundo del agua en la que nos convertimos en literatura.                                                                                     Star

POR FIN ME DEJAN

Todas estas lágrimas oprimidas, empujándose para salir, desesperadas, caóticas, sin rumbo. Me aplastan, aplanan, corroen, destruyen, ensordecen… Me dejan sin voz y sin vos. Escribo, pinto, leo, camino, corro… más nada parece tranquilizarlas. Se arremolinan como las hojas cuando el viento las apila, se empujan entre ellas, las siento en el pecho, golpean como preguntándome si sigo allí… Acá estoy y no sé qué hacer, mi voz no sale, se entrecorta, es como una voz a punto de morir, de desaparecer… Las lágrimas me siguen golpeando el pecho. Ahora lo hacen con más fuerza, pareciera que quieren salir. Cierro los ojos, recuerdo cuando nos conocimos, cuántas calles caminamos, cuántos besos y abrazos… y yo creyendo que me amabas. Suben por mi pecho, algunas están llegando a mi garganta, me ahorcan, me ahogan, hasta que empiezan a salir de mis ojos, como una cascada de agua. Se hacen charcos en los surcos de mis ojos, me limpian las mejillas, calman mi sed, se desalojan de mi pecho, h...

ROMBOS. ÚLTIMA VERSIÓN

Una espera interminable, indefinida, inesperada, irreal, atemporal. Había visto posibles imágenes para la tapa, colores y tipografía; ya conocía el título del libro y algunas de las historias que allí había atesoradas; sabía cuántos cuentos iba a tener, el esfuerzo del autor, la búsqueda de la editorial… Creía que lo sabía todo, pero no, ni siquiera lo había visto en vivo y en directo, aún no lo había podido hojear, inspeccionar, leer ni oler… Hasta que una tarde de agosto apareció una posibilidad… Iba a poder tener los textos que conformaban el libro. Desconocía si impresos, anillados, colgados, enviados; solo estaba al tanto que eran los textos, no el libro impreso. Esa tarde de agosto comenzó a hacerse noche y en esa noche muchas luces iluminaron mi espera en ese bar. Unas manos me acercaron un paquete y recibí hojas impresas, blancas, con letras en negro, sueltas y juntas, ordenadas, dobladas de a pares, con olor a papel, no a libro, sin tapa ni contratapa ni lomo; era una impres...

DICIEMBRE

Te detuviste a mirar ese atardecer rosado. O solo bajaste del auto por un rato, tal vez querías disfrutar de la quietud del campo de esa tarde de diciembre, con las montañas de fondo… Tal vez querías saber qué te estaba pasando, qué le ibas a decir cuando la vieras… Sabías que ella iba a estar esperando, habías prometido que estarías en el muelle cuando saliera la primera estrella… Números que se suceden, unos tras otros, arremolinados en el viento cálido que trae el verano. Números que no saben lo que podrá pasar, inocentes de los días que están por venir. Números que sí saben lo que va a pasar, culpables de algunos recuerdos de ese calendario. Números que al sumarlos dan otros números, cada cual con un significado, una forma, un color. Números mezclados con letras que se si pudieran moldear algunos, también parecerían números… Números que nos marcaron, que nos dan cita, que nos llegan por sorpresa, que traen algún mensaje, que nos dicen todo o no nos dicen nada. En línea ...

Te vi

En esa terraza te vi esa noche de diciembre, la luna estaba redonda, esa redondez se reflejaba en tus pupilas y hacía que tus ojos brillaran. No sé si éramos miles o cinco, si te diste cuenta de que te miré o si  es que el viento era tan fuerte como para que me cambiaras el lugar. Sólo sé que te vi cuando entraste y que tuve ganas de hablarte. Sólo me importa recordar que estabas puesto en el mismo espacio de tiempo y lugar que el mío… Si fue obra de la casualidad, de la estrategia o de la causalidad no lo sé, porque de alguna manera creo que esa noche nos lo tenía todo preparado para que nos cruzáramos, para que se cruzaran nuestras miradas. Aquella noche las palabras flotaban en el aire como sostenidas por luciérnagas y giraban alrededor nuestro, desenfrenadas y calmas a la vez, iban y venían con distintos matices; se movían con el viento, algunas volaban y se iban lejos, otras seguían cerca de nosotros. Cuando llegó el amanecer, las luciérnagas se apagaron y las palabras ...

Qué lindo sería si estuvieras aquí

-De verdad, qué lindo sería si estuvieras aquí justo ahora -dijo él. -¿Qué harías? –pregunté. -Imagínatelo. Y los dos nos reímos…  -A veces pienso que vamos a estar juntos otra vez, como cuando me decís que vamos a ir a París... Pero cuando veo nuestras vidas digo, ¿cuándo va a ser eso? Quizá en otra vida, no en esta. -Yo creo que aún no estando juntos físicamente todos los días de nuestras vidas estamos juntos igual. ¿Vos qué crees? -Es lo más hermoso que me has dicho. -Estamos en vidas distintas y tenemos otras responsabilidades… A pesar de esto, vamos a estar siempre juntos… -Qué lindo lo que me decís… -Y un día nos encontraremos en París, sabelo. -¿Por qué no estamos más juntos?  - Ya ni vos ni yo lo sabemos; solo conocemos lo que viene pasando –dije. -Lo mismo digo, preciosa. Pero te aseguro una sola cosa… -¿Cuál? -Así tengamos 60 vamos a estar juntos en París…

Eternos

El río nos atrae hacia él, tu olor a viento, a sol, a chocolate. Seré cursi pero desde hace unas semanas me enamoré de vos, sí, de vos, vos, vos.  Quiero llorar, quiero reír, quiero correr hacia donde estés para seguir besándonos; no quiero hablar, quiero besos que comuniquen esto que sentimos. Quiero seguir gritándole a los cuatro vientos tu nombre, ¿que los árboles pueden escuchar?  Que escuchen hablar de amor, que escuchen que te llamo en luna llena que es nuestra luna desde hace años, que escuchen que lloro tu nombre cuando te extraño.  No puedo dejar de pensarte, no quiero dejar de hacerlo, me hace tan bien aferrarme a lo que siento... Aunque no te tenga esta noche ni mañana ni pasado ni pasado mañana ni nunca... El tiempo no pasará para nosotros, seremos eternos...

Decime

Extraño cada milímetro de tu piel, el sabor a café de tus besos, tus abrazos de oso.  Cuánto tiempo pasó sin besarnos, cuántas horas perdimos; una tarde no puede alcanzar para recuperarlas. Decime que me amás, que no podés dejar de pensar en mí, que las canciones te hacen recordarme, también los atardeceres. Decime "estemos juntos otra vez, te voy a llevar a cenar o de viaje, te amo solo a vos...". "Nada es tan nuestro como lo que dejamos en libertad para que se vaya y no se va". Zab. G. Andrade.

Nuestra luna

Esta es nuestra noche, en el cielo brilla nuestra luna, vos ya estarás en tu casa o quizás en camino hacia ella; yo estoy en el balcón disfrutándola. Cuando era chica en cada luna llena siempre pedía deseos, hoy ya no me acuerdo cuáles eran, pero sí sé lo que deseo ahora. Lo he gritado al viento muchas veces, pero ahora prefiero callarlo porque tengo miedo de que se lo cuente a los árboles y ahí mi deseo sería revelado. También guardo secretos que solo la luna y yo conocemos... En esta hermosa noche de luna llena desearía que estuvieras acá, igual lo estás de alguna manera, siempre estás aunque no estés en persona. Sería más lindo si estuvieras, podríamos tomarnos de la mano, podrías acariciar mi cara, darme esos besos suaves que a mí me gustan, podría acariciar tus canas, tocar tu piel suave, podríamos besarnos sin prisa, podrías aconsejarme acerca de todo lo que necesito.  

Huellas

Huellas que van y huellas que vienen, el agua que va y el agua que viene; el agua salada, los copos del cielo azucarados... La espuma que también deja sus marcas en la arena mojada, tus pies que caminan y caminan, a veces sin rumbo y otros con un camino que parece ya diseñado.  Las nubes se mueven, el agua se mueve... Y la arena te sostiene, te estabiliza, más no te detiene, te anima a estar con los pies bien apoyados y a mirar hacia el horizonte. Mientras soñás y creás con los ojos abiertos tus pies marcan que allí estuviste hoy, presente y vivo. Y esas marcas quedarán grabadas en el recuerdo de sentir la brisa del mar en tu cara, el olor a mar y los pies descalzos, firmes, sobre la arena... "La vida no cuenta los pasos que has dado, sino las huellas que has dejado".

Pensando

He estado pensando cómo decirte que tengo ganas de verte, de compartir el estar siendo de nosotros en una caminata o en una charla.  He estado pensando qué palabras usar, más no las encuentro, más me perturba no encontrarlas y no comunicártelo. Por esto es que he decidido escribirte una frase: "Tal vez antes de que nos encontráramos ya había caminado por donde habías pasado, ya había ido por las mismas calles, ya había visto el lago, escuchado a los pájaros; ya había ido al mismo café o había tomado mate en la misma plaza... pero lo había hecho sola, sin que estuviéramos los dos, y el haber compartido juntos, momentos breves, fugaces hace que ahora estén en mí, empezando a latir, volviendo a renacer".

El gran árbol de Navidad

   Esta Navidad quiero armar un gran árbol. Había perdido mi árbol de la infancia, lo habían tirado abajo, había perdido mi pino azul, se había caído en una tormenta. No quería seguir comprando árboles pequeños. Quería un gran árbol. Nunca antes lo había tenido ni muchos menos lo habíamos armado estando en familia. Hasta que una vez lo tuve, era bastante alto, y recuerdo que me llevó tiempo armarlo, ponerle las luces, las guirnaldas. Hasta que quedó armado. Lo disfruté muchísimo, todas las tardes prendía las lucecitas y me quedaba mirándolo. Tenía un pesebre y algunas cartas enganchadas en el árbol. Había puesto un muérdago en la puerta del departamento y había besado a mi novio ahí mismo. Ese año tuve mi gran árbol y fue la única vez en mi vida, porque todo el tiempo anterior no lo tuve y todo el tiempo posterior tampoco.

La despedida

Camino hacia la puerta de tu taller. No hay nadie en esta parte del edificio. Solo hay mucho viento. Me parece oír tu voz, me apuro en llegar. La puerta está cerrada. Es una tarde de invierno; pareciera como si este edificio estuviera vacío, vacío de los que habitan, del personal de seguridad, vacío por todos lados.  Tengo demasiado frío. Si estuvieras acá, podríamos estar tomando un café batido, de esos que me hacías. Me quedo parada frente a la puerta, mirándola. Recuerdo aquel mediodía en el que bajé a pedirte ayuda para arreglar el cajón. Aún me parece estar escuchando la canción “Killing me softly”, es como si la melodía saliera por debajo de esta puerta cerrada. Nunca te lo dije: me hubiera encantado que la bailáramos juntos.  Cierro los ojos y empiezo a moverme al sonido de esa canción. Tendríamos que haberla cantado juntos, también. Sonrío imaginando cómo te reirías si te dijera esto, lo de cantar juntos. Me pongo a cantar, no voy a hacer que vuelvas, pero vo...

Cielos

El cielo está lleno de nubes que se desdibujan a cada rato… Hoy no hay seres alados ni figuras divinas. Solo hay letras, letras que se repiten… Hay varias “o”, algunas “u” y muchas “v”. ¿Será “verdad” la palabra? ¿O tal vez “victoria”? Una vez más, cielos; una vez más, formas; una vez más, señales. La diferencia es que en vez de números ahora veo letras. Y los seres alados vuelven a aparecer… Y los pensamientos que van y vienen como ondas telepáticas, también.  Antes, los números me condujeron a conocer una forma distinta de guiarme. Ahora, las letras, ¿qué me quieren decir? Los mensajes se aparecen de manera continua, casi como una repetición; yo, ¿les hago caso? Tal vez si lo hiciera, podría descifrarlos. Quizá sea una cadena de señales con un mensaje final que se devele en algún momento. O quizá solo se repiten para mostrar que aún no han ocurrido, que están ahí por suceder en algún momento y que son solo la mera repetición como si fueran un deja vú , como si hubieran qu...

En esa esquina

Francisco aún creía en el amor. No tenía hijos, solo un perro blanco, llamado Athos que quería jugar a cada rato con él. Lo molesto fue cuando se encontró con Estefy porque Athos no paraba de saltar y él no podía mirarla a los ojos. Si lo retaba ella podría llegar a creer que él era un chico rudo, pero si lo dejaba saltar alborotadamente ella podría llegar a creer que él era muy blando. A Francisco no le gustaban los extremos, así que decidió relajarse y mirar  a Priscila, eso era mucho más interesante que estar atento a su perro. Ella ahora acariciaba a Athos, sus manos... ¿Serían suaves?, ¿tendrían rayitas en las palmas?  El viento soplaba esa tarde de invierno. Los pelos de Estefy se movían con el viento. "Voy a lo de mi tía", dijo ella y lo miró a los ojos. Él también la miró. La mirada de ella lo cautivaba, lo desnudaba, se sentía sin peso en los hombros, sin frío, sin calor. Era como que todo empezaba y terminaba en la mirada que se creaba entre los dos. Ella hablaba y...

La casa vacía

Abro la puerta, la casa está vacía. Camino por el living, la oscuridad lo invade, la biblioteca es lo único que queda. Entro a la cocina, la persiana apenas levantada me deja ver el parque, el parque por el que corrí tantas veces siendo pequeña. Abro la canilla, el agua no sale, hasta que escucho un sonido ronco que viene como desde las entrañas de la casa, el agua aún no sale... Pongo las manos abiertas debajo de la canilla, y de repente, sale agua fría, tan fría que pareciera que me pincha los dedos como agujas. Dejo la canilla abierta, el correr del agua retumba en la casa hueca; los recuerdos de la abuela que me hacen tanto ruido vuelven con el agua. Quisiera que estuviese acá, conmigo…, pero no está, todo se terminó el día que se la llevaron… Vuelvo al living, con un poco de luz que entra por ese enorme ventanal, me fijo qué libros quedaron en la biblioteca. Estos libros cuentan la historia de ella; son todos los que leyó. Agarro los que vine a buscar:  Las mil y una noches,...