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CARTA A QUIEN CORRESPONDA

  “A quien corresponda: Así como apareciste, desapareciste… Fue real, yo te vi, de eso no tengo dudas, de que te besé, nos besamos e hicimos el amor. Todo lo demás que pasó después no sé si fue un sueño o una realidad. Como un mago me mostraste que la magia está intacta… Después de mucho tiempo pude volver a ver los diferentes colores del cielo, abrazar a los árboles, encontrar el amor en la naturaleza, en una mariposa o en una vaquita de San Antonio. Gracias por haberme dejado soñar o ser parte de tu sueño de querer vivir, de querer encontrar un poco de luz en tanta oscuridad… Ahora ya no hay más remedio, volviste a la oscuridad, a esa calavera, a las flores para la tumba, a los soles apagados, a la intemperie, al frío de la muerte, a la humedad de ese ataúd… Y yo ahí no tengo cabida, porque soy luz, soy literatura”.                            ...

DICIEMBRE

Te detuviste a mirar ese atardecer rosado. O solo bajaste del auto por un rato, tal vez querías disfrutar de la quietud del campo de esa tarde de diciembre, con las montañas de fondo… Tal vez querías saber qué te estaba pasando, qué le ibas a decir cuando la vieras… Sabías que ella iba a estar esperando, habías prometido que estarías en el muelle cuando saliera la primera estrella… Números que se suceden, unos tras otros, arremolinados en el viento cálido que trae el verano. Números que no saben lo que podrá pasar, inocentes de los días que están por venir. Números que sí saben lo que va a pasar, culpables de algunos recuerdos de ese calendario. Números que al sumarlos dan otros números, cada cual con un significado, una forma, un color. Números mezclados con letras que se si pudieran moldear algunos, también parecerían números… Números que nos marcaron, que nos dan cita, que nos llegan por sorpresa, que traen algún mensaje, que nos dicen todo o no nos dicen nada. En línea ...

Eternos

El río nos atrae hacia él, tu olor a viento, a sol, a chocolate. Seré cursi pero desde hace unas semanas me enamoré de vos, sí, de vos, vos, vos.  Quiero llorar, quiero reír, quiero correr hacia donde estés para seguir besándonos; no quiero hablar, quiero besos que comuniquen esto que sentimos. Quiero seguir gritándole a los cuatro vientos tu nombre, ¿que los árboles pueden escuchar?  Que escuchen hablar de amor, que escuchen que te llamo en luna llena que es nuestra luna desde hace años, que escuchen que lloro tu nombre cuando te extraño.  No puedo dejar de pensarte, no quiero dejar de hacerlo, me hace tan bien aferrarme a lo que siento... Aunque no te tenga esta noche ni mañana ni pasado ni pasado mañana ni nunca... El tiempo no pasará para nosotros, seremos eternos...