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OSCURIDAD

Se apagó el sol, se escondieron las estrellas, se aquietó el agua, se secaron las flores, se durmió el hada, se escondió el mago. Las mariposas dejaron de volar, los panaderos de recorrer largas distancias; las nubes se quedaron sin forma, los cielos se volvieron de color gris. Las notas musicales dejaron de sonar, el viento trajo el silencio, el puente se cerró, las palabras se desvanecieron, la espero quedó vacía; los caminos se dividieron en miles. Se apagaron las luces, se quemaron las cartas, se borró el papel con los relatos; las lágrimas tibias corrieron la tinta; mi cuerpo perdió el calor, mi corazón quedó sin ilusión. Mi alma que fue la que más te sintió, siempre te querrá; mis ojos que te vieron una sola vez, te recordarán, y cuando se encienda el sol, aparezcan las estrellas, vuelva a agitarse el agua, revivan las flores, se despierte el hada y salga del escondite el mago, allí estaré, en forma de estrella, de mariposa o de lo que sea… para seguir siendo literatura…   ...

DEL MUNDO

De mis entrañas saliste y ahora del mundo sos. ¿Cuándo creciste tan rápido? Pareciera como que el tiempo se aceleró y en vez de tener seis años hubieras cumplido ocho. Tu cuerpo es grande, pesado, medís 1.25 cm, pesás 33 kg. Y tu voz es la de un niñito de cinco. Sos indefenso frente a este mundo tan cruel, inocente en los sueños, frágil en los sentimientos, vulnerable con tus emociones; creador de tus propias historias, protagonista de tu vida. A veces no sé ser tu mamá, no tengo idea de cómo hacer ciertas cosas; en vez te acaricio, te abrazo y te lleno de besos hasta que me decís “basta, mamá”. Creo que tu papá, a veces, tampoco sabe cómo hacer y te llena de cosquillas e inventa historias del chinito. “Hijo, sos del mundo, pero más sos de vos mismo; tenés un corazón que sabe elegir a quién amar, una mirada que refleja tu alma dorada y unas manos que pueden construir robots, rompecabezas; escribir historias y crear maravillosos dibujos. Te amo, hijo, y eso nunca nadie ni nada lo va a c...