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Huellas

Huellas que van y huellas que vienen, el agua que va y el agua que viene; el agua salada, los copos del cielo azucarados... La espuma que también deja sus marcas en la arena mojada, tus pies que caminan y caminan, a veces sin rumbo y otros con un camino que parece ya diseñado.  Las nubes se mueven, el agua se mueve... Y la arena te sostiene, te estabiliza, más no te detiene, te anima a estar con los pies bien apoyados y a mirar hacia el horizonte. Mientras soñás y creás con los ojos abiertos tus pies marcan que allí estuviste hoy, presente y vivo. Y esas marcas quedarán grabadas en el recuerdo de sentir la brisa del mar en tu cara, el olor a mar y los pies descalzos, firmes, sobre la arena... "La vida no cuenta los pasos que has dado, sino las huellas que has dejado".

Oleaje

  Y ahí estás, parado, estable, con los pies firmes en la arena mirando hacia el mar... Un mar calmo, con olas suaves que se empiezan a agitar, a mover, nada las detiene, se elevan, son fuertes, salvajes, duras, rompen con lo que haya en su camino y van como en un destino trazado a acariciar la orilla, ¿será que necesitan estar más cerca de la arena? O tal vez solo quieran mostrar que no son solo fuertes y bravas, que también pueden ser blandas, cálidas cuando llegan a la orilla... Para luego volver hacia atrás, para ir y venir dejando una espuma blanca, una clara señal de que allí estuvieron. "Las olas son como cada uno de nosotros,  nos mostramos de una manera y también de otra, tenemos un lado fuerte y un lado blando, oscuro y luminoso, furioso y calmo. Estamos continuamente en un ir y venir, en un estar siendo y en un yendo. Y en ese fluir que tenemos vamos dejando nuestra impronta, nuestra esencia, nuestra señal, nuestra huella en los corazones de quienes saben escucharlo...