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DEL MUNDO

De mis entrañas saliste y ahora del mundo sos. ¿Cuándo creciste tan rápido? Pareciera como que el tiempo se aceleró y en vez de tener seis años hubieras cumplido ocho. Tu cuerpo es grande, pesado, medís 1.25 cm, pesás 33 kg. Y tu voz es la de un niñito de cinco. Sos indefenso frente a este mundo tan cruel, inocente en los sueños, frágil en los sentimientos, vulnerable con tus emociones; creador de tus propias historias, protagonista de tu vida. A veces no sé ser tu mamá, no tengo idea de cómo hacer ciertas cosas; en vez te acaricio, te abrazo y te lleno de besos hasta que me decís “basta, mamá”. Creo que tu papá, a veces, tampoco sabe cómo hacer y te llena de cosquillas e inventa historias del chinito. “Hijo, sos del mundo, pero más sos de vos mismo; tenés un corazón que sabe elegir a quién amar, una mirada que refleja tu alma dorada y unas manos que pueden construir robots, rompecabezas; escribir historias y crear maravillosos dibujos. Te amo, hijo, y eso nunca nadie ni nada lo va a c...

FRÁGIL

Frágil idea la de quererte, amarte, dar mi vida por los dos. Frágil el sueño del anillo, las palabras de amor. Frágil tu abrazo, ese beso, tu convicción, tu lucha, tu quedarte. Frágil mi sueño de estar para siempre juntos. Frágil tu amor, más frágil mi amor; frágiles los dos que en vez de tomarnos de la mano ese día, salimos corriendo. Frágil tu mirada al no volver para mirarme. Frágil nuestro amor juntos y más frágil esta soledad.                                                                                        Star

ROMBOS. ÚLTIMA VERSIÓN

Una espera interminable, indefinida, inesperada, irreal, atemporal. Había visto posibles imágenes para la tapa, colores y tipografía; ya conocía el título del libro y algunas de las historias que allí había atesoradas; sabía cuántos cuentos iba a tener, el esfuerzo del autor, la búsqueda de la editorial… Creía que lo sabía todo, pero no, ni siquiera lo había visto en vivo y en directo, aún no lo había podido hojear, inspeccionar, leer ni oler… Hasta que una tarde de agosto apareció una posibilidad… Iba a poder tener los textos que conformaban el libro. Desconocía si impresos, anillados, colgados, enviados; solo estaba al tanto que eran los textos, no el libro impreso. Esa tarde de agosto comenzó a hacerse noche y en esa noche muchas luces iluminaron mi espera en ese bar. Unas manos me acercaron un paquete y recibí hojas impresas, blancas, con letras en negro, sueltas y juntas, ordenadas, dobladas de a pares, con olor a papel, no a libro, sin tapa ni contratapa ni lomo; era una impres...

DICIEMBRE

Te detuviste a mirar ese atardecer rosado. O solo bajaste del auto por un rato, tal vez querías disfrutar de la quietud del campo de esa tarde de diciembre, con las montañas de fondo… Tal vez querías saber qué te estaba pasando, qué le ibas a decir cuando la vieras… Sabías que ella iba a estar esperando, habías prometido que estarías en el muelle cuando saliera la primera estrella… Números que se suceden, unos tras otros, arremolinados en el viento cálido que trae el verano. Números que no saben lo que podrá pasar, inocentes de los días que están por venir. Números que sí saben lo que va a pasar, culpables de algunos recuerdos de ese calendario. Números que al sumarlos dan otros números, cada cual con un significado, una forma, un color. Números mezclados con letras que se si pudieran moldear algunos, también parecerían números… Números que nos marcaron, que nos dan cita, que nos llegan por sorpresa, que traen algún mensaje, que nos dicen todo o no nos dicen nada. En línea ...

Te vi

En esa terraza te vi esa noche de diciembre, la luna estaba redonda, esa redondez se reflejaba en tus pupilas y hacía que tus ojos brillaran. No sé si éramos miles o cinco, si te diste cuenta de que te miré o si  es que el viento era tan fuerte como para que me cambiaras el lugar. Sólo sé que te vi cuando entraste y que tuve ganas de hablarte. Sólo me importa recordar que estabas puesto en el mismo espacio de tiempo y lugar que el mío… Si fue obra de la casualidad, de la estrategia o de la causalidad no lo sé, porque de alguna manera creo que esa noche nos lo tenía todo preparado para que nos cruzáramos, para que se cruzaran nuestras miradas. Aquella noche las palabras flotaban en el aire como sostenidas por luciérnagas y giraban alrededor nuestro, desenfrenadas y calmas a la vez, iban y venían con distintos matices; se movían con el viento, algunas volaban y se iban lejos, otras seguían cerca de nosotros. Cuando llegó el amanecer, las luciérnagas se apagaron y las palabras ...

Decime

Extraño cada milímetro de tu piel, el sabor a café de tus besos, tus abrazos de oso.  Cuánto tiempo pasó sin besarnos, cuántas horas perdimos; una tarde no puede alcanzar para recuperarlas. Decime que me amás, que no podés dejar de pensar en mí, que las canciones te hacen recordarme, también los atardeceres. Decime "estemos juntos otra vez, te voy a llevar a cenar o de viaje, te amo solo a vos...". "Nada es tan nuestro como lo que dejamos en libertad para que se vaya y no se va". Zab. G. Andrade.

Nuestra luna

Esta es nuestra noche, en el cielo brilla nuestra luna, vos ya estarás en tu casa o quizás en camino hacia ella; yo estoy en el balcón disfrutándola. Cuando era chica en cada luna llena siempre pedía deseos, hoy ya no me acuerdo cuáles eran, pero sí sé lo que deseo ahora. Lo he gritado al viento muchas veces, pero ahora prefiero callarlo porque tengo miedo de que se lo cuente a los árboles y ahí mi deseo sería revelado. También guardo secretos que solo la luna y yo conocemos... En esta hermosa noche de luna llena desearía que estuvieras acá, igual lo estás de alguna manera, siempre estás aunque no estés en persona. Sería más lindo si estuvieras, podríamos tomarnos de la mano, podrías acariciar mi cara, darme esos besos suaves que a mí me gustan, podría acariciar tus canas, tocar tu piel suave, podríamos besarnos sin prisa, podrías aconsejarme acerca de todo lo que necesito.  

Oleaje

  Y ahí estás, parado, estable, con los pies firmes en la arena mirando hacia el mar... Un mar calmo, con olas suaves que se empiezan a agitar, a mover, nada las detiene, se elevan, son fuertes, salvajes, duras, rompen con lo que haya en su camino y van como en un destino trazado a acariciar la orilla, ¿será que necesitan estar más cerca de la arena? O tal vez solo quieran mostrar que no son solo fuertes y bravas, que también pueden ser blandas, cálidas cuando llegan a la orilla... Para luego volver hacia atrás, para ir y venir dejando una espuma blanca, una clara señal de que allí estuvieron. "Las olas son como cada uno de nosotros,  nos mostramos de una manera y también de otra, tenemos un lado fuerte y un lado blando, oscuro y luminoso, furioso y calmo. Estamos continuamente en un ir y venir, en un estar siendo y en un yendo. Y en ese fluir que tenemos vamos dejando nuestra impronta, nuestra esencia, nuestra señal, nuestra huella en los corazones de quienes saben escucharlo...

Pensando

He estado pensando cómo decirte que tengo ganas de verte, de compartir el estar siendo de nosotros en una caminata o en una charla.  He estado pensando qué palabras usar, más no las encuentro, más me perturba no encontrarlas y no comunicártelo. Por esto es que he decidido escribirte una frase: "Tal vez antes de que nos encontráramos ya había caminado por donde habías pasado, ya había ido por las mismas calles, ya había visto el lago, escuchado a los pájaros; ya había ido al mismo café o había tomado mate en la misma plaza... pero lo había hecho sola, sin que estuviéramos los dos, y el haber compartido juntos, momentos breves, fugaces hace que ahora estén en mí, empezando a latir, volviendo a renacer".

La despedida

Camino hacia la puerta de tu taller. No hay nadie en esta parte del edificio. Solo hay mucho viento. Me parece oír tu voz, me apuro en llegar. La puerta está cerrada. Es una tarde de invierno; pareciera como si este edificio estuviera vacío, vacío de los que habitan, del personal de seguridad, vacío por todos lados.  Tengo demasiado frío. Si estuvieras acá, podríamos estar tomando un café batido, de esos que me hacías. Me quedo parada frente a la puerta, mirándola. Recuerdo aquel mediodía en el que bajé a pedirte ayuda para arreglar el cajón. Aún me parece estar escuchando la canción “Killing me softly”, es como si la melodía saliera por debajo de esta puerta cerrada. Nunca te lo dije: me hubiera encantado que la bailáramos juntos.  Cierro los ojos y empiezo a moverme al sonido de esa canción. Tendríamos que haberla cantado juntos, también. Sonrío imaginando cómo te reirías si te dijera esto, lo de cantar juntos. Me pongo a cantar, no voy a hacer que vuelvas, pero vo...

Cielos

El cielo está lleno de nubes que se desdibujan a cada rato… Hoy no hay seres alados ni figuras divinas. Solo hay letras, letras que se repiten… Hay varias “o”, algunas “u” y muchas “v”. ¿Será “verdad” la palabra? ¿O tal vez “victoria”? Una vez más, cielos; una vez más, formas; una vez más, señales. La diferencia es que en vez de números ahora veo letras. Y los seres alados vuelven a aparecer… Y los pensamientos que van y vienen como ondas telepáticas, también.  Antes, los números me condujeron a conocer una forma distinta de guiarme. Ahora, las letras, ¿qué me quieren decir? Los mensajes se aparecen de manera continua, casi como una repetición; yo, ¿les hago caso? Tal vez si lo hiciera, podría descifrarlos. Quizá sea una cadena de señales con un mensaje final que se devele en algún momento. O quizá solo se repiten para mostrar que aún no han ocurrido, que están ahí por suceder en algún momento y que son solo la mera repetición como si fueran un deja vú , como si hubieran qu...

Verte

Vengo hacia estas tierras y aquí es donde te siento y te pienso… Recuerdo aquella última vez, una tarde de lluvia. Antes de que comenzara a llover me escribiste para vernos, no lo dudé, tenía tantas o más ganas de vos o que vos. Tu nariz, tus labios, tus ojos negros…  Nos vimos y caímos en el abismo de besos y sexo apasionado. Nos encendimos en el piso, en la silla, en el aire, detrás de la cama elevada, debajo de un ventilador. Nos apagamos mirándonos a los ojos mientras me contabas de qué trata “El hermano eterno”, de Zweig.  Me hubiera quedado toda la tarde escuchando historias de tu tierra o te hubiera dicho que nos fuéramos a la orilla del río a escuchar cómo corre el agua, pero llovía, podríamos haber ido igual al río, también podríamos habernos quedado hablando toda la tarde de tus tierras o haciendo el amor en las otras partes de la habitación que nos faltaban.