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ASFALTO

Asfalto gris, a nuestro paso se convertía en un camino de soles dorados y anaranjados. El viento en la cara zumbando en mi piel, en mis oídos, en mis labios. Todo mi cuerpo vibrando en ese asfalto de múltiples colores; mi alma temblando como una pequeña gota. La calle, como un camino que zigzagueaba a cada paso, era nuestra, nuestro ese día, nuestro ese sol que iluminaba tus ojos verdes y los míos; esa bahía que nunca había visto allí, vos y yo de día, por primera vez. Mi vida podría haber terminado allí mismo, jamás me iba a imaginar que te pediría ese abrazo… Más era tanto lo que había dejado en el asfalto que necesitaba volver a unir (me). Llegó tu abrazo distante, insistí, de a poco vino la calma. Volvimos con el viento, otra vez mi cara arremolinando mi pelo. Mi cuerpo ya no vibraba… porque… ahora estaba mucho más cerca de vos, con mis brazos rodeándote. Ya el camino no zigzagueaba, todo era una calma dulce; mis pies parecía que flotaban y mi cuerpo que volaba en el viento. ...

REFLEJOS PLATEA-DOS

Noche de invierno aún, el viento despeinándome, tus labios dándome calor… Allí estábamos con el reloj otra vez detenido en el tiempo, con unas ganas locas de besarnos, desnudarnos, penetrarnos… El cielo estaba cubierto de nubes plomizas, la luna sólo nos sonrió una vez; el agua del dique se agitaba con el viento, reflejos platea-dos parecían acariciarla. A lo lejos, el puente, ese que nunca me animé a cruzar; a veces estábamos uno en cada extremo o andábamos sin siquiera pensar en cruzarlo; tal vez del otro lado habría un mundo más cruel que este o un mundo mejor, quién sabe… Los edificios altísimos se contorneaban, las luces de distintos colores los iluminaban; la calle vibraba a nuestro paso, el agua seguía agitándose con el viento. Sombras de árboles altísimos parecían gigantes en aquella noche oscura; las luces alineadas en simetría, todo lo construido pensado hasta en el último detalle…, todo lo ordenado en un perfecto caos... Miramos el agua del dique, los reflejos platea-...

MUN-DOS

Libros, párrafos, oraciones, palabras, letras, escritores, escritoras; noches sin luna llena, días que se repiten una y otra vez; el tiempo agarrado en renglones y en un reloj que antes de la medianoche se detiene… Vivir entre hojas, en un mundo que creé para mí, un mundo que me hace verdaderamente feliz, en el que encuentro un refugio que me protege de este mundo cruel… Aquella tarde abrí un libro que desconocía, hablaba de muchas cosas ajenas a mi vida; leyéndolo empecé a saber acerca de otro mundo; un mundo de motores, herramientas, música desconocida, situaciones que no vivo a diario. Uno de los personajes había mirado la luna llena después de tanto tiempo, le había parecido tan atractivo ese hombre, sus labios, su sonrisa, su carisma; se había sentido cómoda en situaciones que la ponían incómoda; había reído, había bailado bajo la lluvia al son de los timbales, se había entregado a los placeres sexuales como hacía tiempo no lo hacía… Cuando estaba por terminar de leer un párra...

Te vi

En esa terraza te vi esa noche de diciembre, la luna estaba redonda, esa redondez se reflejaba en tus pupilas y hacía que tus ojos brillaran. No sé si éramos miles o cinco, si te diste cuenta de que te miré o si  es que el viento era tan fuerte como para que me cambiaras el lugar. Sólo sé que te vi cuando entraste y que tuve ganas de hablarte. Sólo me importa recordar que estabas puesto en el mismo espacio de tiempo y lugar que el mío… Si fue obra de la casualidad, de la estrategia o de la causalidad no lo sé, porque de alguna manera creo que esa noche nos lo tenía todo preparado para que nos cruzáramos, para que se cruzaran nuestras miradas. Aquella noche las palabras flotaban en el aire como sostenidas por luciérnagas y giraban alrededor nuestro, desenfrenadas y calmas a la vez, iban y venían con distintos matices; se movían con el viento, algunas volaban y se iban lejos, otras seguían cerca de nosotros. Cuando llegó el amanecer, las luciérnagas se apagaron y las palabras ...

Qué lindo sería si estuvieras aquí

-De verdad, qué lindo sería si estuvieras aquí justo ahora -dijo él. -¿Qué harías? –pregunté. -Imagínatelo. Y los dos nos reímos…  -A veces pienso que vamos a estar juntos otra vez, como cuando me decís que vamos a ir a París... Pero cuando veo nuestras vidas digo, ¿cuándo va a ser eso? Quizá en otra vida, no en esta. -Yo creo que aún no estando juntos físicamente todos los días de nuestras vidas estamos juntos igual. ¿Vos qué crees? -Es lo más hermoso que me has dicho. -Estamos en vidas distintas y tenemos otras responsabilidades… A pesar de esto, vamos a estar siempre juntos… -Qué lindo lo que me decís… -Y un día nos encontraremos en París, sabelo. -¿Por qué no estamos más juntos?  - Ya ni vos ni yo lo sabemos; solo conocemos lo que viene pasando –dije. -Lo mismo digo, preciosa. Pero te aseguro una sola cosa… -¿Cuál? -Así tengamos 60 vamos a estar juntos en París…

Eternos

El río nos atrae hacia él, tu olor a viento, a sol, a chocolate. Seré cursi pero desde hace unas semanas me enamoré de vos, sí, de vos, vos, vos.  Quiero llorar, quiero reír, quiero correr hacia donde estés para seguir besándonos; no quiero hablar, quiero besos que comuniquen esto que sentimos. Quiero seguir gritándole a los cuatro vientos tu nombre, ¿que los árboles pueden escuchar?  Que escuchen hablar de amor, que escuchen que te llamo en luna llena que es nuestra luna desde hace años, que escuchen que lloro tu nombre cuando te extraño.  No puedo dejar de pensarte, no quiero dejar de hacerlo, me hace tan bien aferrarme a lo que siento... Aunque no te tenga esta noche ni mañana ni pasado ni pasado mañana ni nunca... El tiempo no pasará para nosotros, seremos eternos...

Decime

Extraño cada milímetro de tu piel, el sabor a café de tus besos, tus abrazos de oso.  Cuánto tiempo pasó sin besarnos, cuántas horas perdimos; una tarde no puede alcanzar para recuperarlas. Decime que me amás, que no podés dejar de pensar en mí, que las canciones te hacen recordarme, también los atardeceres. Decime "estemos juntos otra vez, te voy a llevar a cenar o de viaje, te amo solo a vos...". "Nada es tan nuestro como lo que dejamos en libertad para que se vaya y no se va". Zab. G. Andrade.